
Todas las bancas son nuevas, de material ligero y económico. Las anteriores se consumieron por el incendio. Su precariedad implica someterlas a una constante reparación.

Esta imagen revela la ubicación de las bancas antes de que devolvieran faltantes, luego de 40 años. La medida de las más grandes implica que su armado fue en el interior del templo. En los costados, una numeración pintada enumera el total de las bancas.

Esta imagen revela la ubicación de las bancas antes de que devolvieran faltantes, luego de 40 años. La medida de las más grandes implica que su armado fue en el interior del templo. En los costados, una numeración pintada enumera el total de las bancas.

Las bancas originales del templo son teñidas con tinturas y en su base conservan un orificio que presenta el mismo tipo de tallado que el trébol escocés ornamental, asentando más su pertenencia a esta iglesia. En sus costados, una numeración pintada enumera el total de las bancas.

Bancas originales: anteriormente por falta de bancas, se acomodaron buscando ocupar el espacio, de forma que dejaban un sólo pasillo al centro (como en la imagen). Las ausentes fueron devueltas después de 40 años, pero aún faltan algunas pequeñas.
En su ubicación original abarcan las grandes (construidas en el interior) toda la nave central, y las pequeñas apegadas a las murallas, dejando dos pasillos entre éstas y las centrales. Esta es su forma desde un principio pero también se desplegaban rodeando el presbiterio, influencia del culto protestante hugonote.
Su color oscuro se debe al teñido con tinturas. En su base conservan un orificio que presenta el mismo tipo de tallado que el trébol escocés ornamental, y en sus costados, una numeración pintada.
Perspectiva nave central: la iglesia presenta forma de cruz latina con el transepto y la constitución de las tres naves longitudinales. Según M. Waisberg en su libro “La arquitectura religiosa de Valparaíso”, esta obra: “presenta una de las mejores materializaciones logradas en Chile de este movimiento estilístico [neogótico y románico dentro del movimiento historicista] y corresponde al quehacer arquitectónico de la época.”
Tras el Concilio Vaticano II (1962-1965) el mesón del altar o ara fue vuelto a hacer con la barandilla del comulgatorio que se emplazaba entre el presbiterio y el resto del templo. Casi imperceptible por los abundantes detalles, pende delante del retablo la Lámpara del Altísimo. En esta zona también se emplazan los sitiales originales.
Las bancas aunque antiguas, son de manufactura nacional y no originales de la iglesia. Y las baldosas del piso imitan los valores estéticos de las originales.


Las bancas de la iglesia fueron puestas después del terremoto de 1971. No han registrado reparaciones ni intervenciones mayores, pero si menores.
El actual piso es de baldosas, mientras el anterior era de madera. Al carecer la iglesia de algún tipo de calefacción, los muros de adobe y las baldosas crean una atmósfera helada durante todo el día que se torna gélida en invierno. Además el templo se enclava en una quebrada natural que aumenta la exposición a las sombras y humedad, y la poca recepción de sol que tempere el lugar. Las bancas son reemplazos de las originales tras el terremoto de 1971.
La pintura general del inmueble ha mantenido en general la fidelidad a los valores originales, debido a su condición de Monumento Histórico.
Tras la columna al borde izquierdo de la imagen, se alcanza a vislumbrar parte de la placa que honra a José Antonio Riobó.


Todas las bancas de la iglesia actual fueron donadas de diferentes lugares, lo que provoca una amigable asimetría que bien se acomoda a la calidez del templo.
Una historia relata la proveniencia de algunas: cuando los padres mercedarios llegaron a Valparaíso y asumen la parroquia de La Merced, construyeron sus capillas en el cerro que luego llevó ese nombre. A mediados del siglo pasado, el Obispo le entrega una de esas capillas a una comunidad religiosa: las monjas de la Sagrada Familia (hoy mantienen el colegio de la Sagrada Familia). En el terremoto del año 1971, su capilla quedó gravemente deteriorada y sin embargo, persistió hasta la década de los 80, cuando en necesidad de expandir el colegio debieron decidir sobre las bancas y altares, que irían a ser leña. Pese a todo, las conservaron y tras el incendio de la iglesia San Francisco (1983), hallaron la solución de preservar los bienes y a la vez, ayudar a los frailes, regalándoles los altares y las bancas.Las bancas más pequeñas, ubicadas en una de las naves menores, corresponden a las usadas por el antiguo coro de las monjas.

Las bancas no son las originales, pues las anteriores se perdieron con un incendio que afectó al templo. Pero resalta el detalle de que son similares unas con otras, y no evidentemente de diferentes conjuntos, como acontece en otras iglesias.
El piso de baldosa, aunque antiguo, es el reemplazo del original de madera. Sin embargo algo queda en la zona del presbiterio, en unos redondeados escalones de mármol que elevan esa zona.
Proyecto Documenta es una iniciativa localizada en Valparaíso, Chile. Tiene una licencia Creative Commons de junio del 2007.
El proyecto fue financiado por el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes en su línea Conservación y Difusión del Patrimonio Cultural.